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Emociona ver a Camila Vallejo encima de una tarima hablando en una movilización estudiantil.

Emociona ver la fuerza de la gente con su anhelo de ver un mundo mejor y buscar con compromiso los cambios.

Emociona ver la confusa y vital deliberación en una sociedad democrática basada en el respeto de la libertad.

Que envidia tendría Yoani Sanchez de hacer en Cuba lo que hace Camila Vallejo en Chile.

Que emoción daría que los inconformes con el régimen comunista de la isla pudieran en espacios públicos exponer su punto de vista. Estoy seguro que Camila ignora los retos que enfrenta Yoani para mantener actualizado su blog, y además ignora la fuerza de espíritu que tiene una persona que no puede contar con el respaldo abierto de una audiencia que aplaude y arenga.

Por esa ignorancia de Camila es que hay que insistir en su pésima educación comunista.

Camila debería, además de ver el destino de sus ideales reflejado en los sufrimientos de Yoani, analizar con cuidado la lucha del movimiento estudiantil en Venezuela, y comprender con humildad y admiración la capacidad de libertad de expresión que genera el libre mercado.

Camila desconoce que fue precisamente porque el sistema universitario sufre del acoso del estado que emergieron como instituciones fundamentales del progreso intelectual de la humanidad: la libertad de cátedra y la autonomía universitaria.

Camila ignora, por maleducada, que el ideal de los modelos totalitarios, como el comunista,  es el completo adoctrinamiento de los líderes sociales y que para lo mismo no solo instauran una verdad acorde con la estabilidad del régimen, sino que además  persiguen a todos aquellos que promueven puntos de vista independientes.

Olvida Camila, aunque quizás nunca  le han permitido caer en cuenta, que el principal objetivo de la educación estatal es la preparación para la obediencia.

Y sin embargo, existe la resistencia a la mentalidad única, siempre a todo régimen liberticida se le enfrentan las Yoanis del momento.

Camila no se da cuenta el lujo que implica hablar del de acceso cuándo hay sociedades donde es impensable cuestionar el contenido.

¿No sería maravilloso que Yoani Sánchez compartiera sus convicciones y reflexiones a cubanos y extranjeros en una universidad con autonomía y libertad de cátedra en el centro de La Habana?

No hay necesidad que el estado cubano entregue un centavo.

Ojala Yoani pudiera ver cuantas personas estarían dispuestos a arriesgar tiempo y dinero dejándose formar por ella y los que como ella luchan por más libertad y progreso material real en Cuba.

Quizás al principio solo se arriesguen los estudiantes suficientes para un solo programa. Quizás no pueda hacerlo en unas instalaciones sofisticadas. Quizás no pueda atraer a los que tienen mayor experiencia o mejor perfil académico. Quizás al principio solo atraiga unos cuantos locos optimistas creyendo en un mejor mensaje que busca encarnarse en una institución diferente a todo lo que el estado ofrece. Quizás Yoani tenga que conformarse con empezar en un garaje pequeño o en una bodega oscura.  Y con todo y eso arrancar así sería un logro… un lucro.

Contra esa autonomía universitaria, contra esa libertad de cátedra es la que lucha con superficialidad Camila Vallejo cuando ataca el modelo chileno.

En las sociedades libres no hay necesidad de hablar de autonomía universitaria o libertad de cátedra basta y sobra que se respete el derecho a la propiedad y la iniciativa privada.

En un sistema de mercado hasta los comunistas pueden tener universidades propias pagadas por los bolsillos de quienes se resisten a reconocer la insuficiencia intelectual de su discurso y el nivel de violencia que buscan y les inspira.

Claro lo más grave por supuesto de esta confusión de las nuevas generaciones de comunistas en Chile no es solamente lo mucho que no entienden del pasado de su país y del mundo. Lo más grave de las Camilas Vallejos es que son, unas con más consciencia que otras, las verdaderas carceleras del presente y el futuro de  las Yoani Sanchez de Cuba.

 

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Camila Vallejo, la líder del movimiento universitario en Chile,  tiene razón, la educación chilena tiene que ser muy mala.

¿Cómo es posible que haya mujeres comunistas después de todo lo que vivimos en el siglo XX?.

Los comunistas en America Latina hace rato que dejaron de hablar bien de Cuba, ya no prometen utopías socialistas, a lo sumo en su proceso defensivo dan explicaciones sobre por qué el experimento en la isla no salió tan ideal como esperaban. Pero lo que sí hacen, y mucho, es hablar mal de Chile, y de sus reformas pro-mercado. No tienen ni idea para donde van pero sí tienen claro de dónde quieren alejarnos.

Andres Oppenheimer en su desafortunada columna “Chile se apuró demasiado” hacía un recuento de cómo en indicadores de calidad de la educación el país austral aventaja al resto del vecindario. Y digo desafortunada, porque no entiendo cómo con todos los éxitos que Oppenheimer enumera termina al final pidiendo gradualidad al proceso, eso es casi como decir que fue un error ser tan exitoso y recomendar en el futuro intentar no serlo.

En fin, volviendo al tema de la calidad de la educación, yo creo que uno tiene que volver a indicadores menos agregados, y volver a revisar la calidad del peor caso. Por ejemplo, uno tiene que preocuparse por la calidad de educación de Panamá cuando en un concurso de belleza una candidata dice que Confucio se inventó la confusión.

Claro,  nadie espera de una candidata de belleza en ninguna parte del planeta que haga un análisis profundo sobre filosofía oriental en su respuesta al jurado, y podemos agregar que la tensión del escenario, las cámaras y lo mucho que puede cambiar su vida si logra ganar, generan en la competidora un factor adicional de nerviosismo que puede ser tenido en cuenta para relativizar equivocaciones de este estilo.

A lo que voy es que pareciera que si podemos valorar la calidad de educación por la respuesta a preguntas clave básicas. No muchas, unas cuantas, quizás menos de las que se formulan en las pruebas al final de la secundaria.

Por ejemplo sería vergonzoso que un estudiante de último año de secundaria afirmara que la tierra es plana, y aún más patético que intentara convencer a sus compañeros de que eso es cierto. Si eso lo hiciera un estudiante de geografía sería aún peor. Tendríamos que decir con preocupación: ¿qué es lo que le están enseñando?

Lo mismo uno puede pensar cuándo escucha a alguien decir que es comunista. Creer que la solución de los conflictos sociales es la abolición de la propiedad privada, no solo muestra peor educación que afirmar que la tierra es plana, sino que si además si lo dice una mujer muestra más confusión que la que tiene una candidata nerviosa en Miss Simpatía.

Empecemos por decir algo que toda mujer comunista debería tener en mente, cuando Marx promulgó sus ideas a favor de la abolición de la propiedad privada, las mujeres todavía no la vivían. Tiene más años el avión que el reconocimiento de la propiedad privada para las mujeres.

Camila Vallejo debería pensar si ella preferiría vivir en un mundo donde tiene que pedirle permiso a su padre, hermano, o esposo para poder tomar las decisiones importantes de su vida. O peor aún si prefiere vivir pidiendo permisos a diferentes tipos de comisarios del estado. Esa es la realidad del mundo femenino en sociedades sin propiedad privada.

No es que Camila no lo sepa, no es un problema de ignorancia, es simplemente que ella esta maleducada. Confundida como la mayoría de los comunistas evangelistas. Los comunistas burocráticos, como los cubanos o venezolanos, no están confundidos, ellos saben que están equivocados pero no pueden decirlo en voz alta.

Sin embargo, parece que Camila la mala educación no la recibió en el colegio o la universidad, todo indica que es una mala formación que viene de familia. El problema de la calidad del sistema educativo chileno estaría entonces en no proveer las refutaciones pertinentes sobre el sistema marxista.

Luego Camila Vallejo encarna una aparente contradicción, ella tiene razón precisamente porque está equivocada.

Camila Vallejo es síntoma y a la vez portadora de una grave enfermedad, especialmente terrible en una mujer, la falta de aprecio y comprensión sobre el papel de la propiedad privada.

Por lo tanto una reforma educativa en América Latina que quiera mejorar la calidad debe empezar por proponerse como mínimo corregir los errores que Marx ha inspirado en estas tierras.

Johana Uribe no me dejó dormir!!!

Ayer, miércoles 10 de agosto de 2010, al cambiar canales de un lado para otro llegué a un programa que hace entrevistas a  la farándula colombiana. Un formato que mezcla la enseñanza de manualidades para el hogar con preguntas sobre la vida y futuro profesional de personas del mundo de la televisión.

Me quedé un segundo por la curiosidad del formato,´por la manualidad especifica que estaban haciendo, un portalápices con diskettes viejos de 3 ½ , y por supuesto porque estaba Johana Uribe.  Sin ser la mujer que más me guste de la televisión colombiana me genera bastante simpatía.

Estaba siguiendo las preguntas de la entrevistadora por esa curiosidad emocional que nos anima a incluir dentro de nuestra cultura general algo de actualidad fashion, y estaba en esas cuando apareció el comentario

“Sabemos Johana que usted se preocupa por el medio ambiente cuéntenos algo sobre eso” dijo la entrevistadora….

“Por supuesto, yo creo que tenemos que ser muy conscientes que la tecnología contamina el planeta. Yo trato de gastar la menor cantidad de agua que puedo , cierro la llave mientras me estoy cepillando y también apago la televisión en los cuartos donde no hay nadie”… respondió Johana.

Y suaz!!!… quedé con la mente rebotada frente a semejante afirmación…

La culpa no es de Johana, finalmente ella expresa algunos de los lugares comunes que promueven muchos de los grupos ecologistas tanto por el lado del diagnostico: la tecnología le hace daño al planeta, como por el lado de la solución: la clave son los pequeños actos de renuncia “verde” en la vida cotidiana.

Desde hace un par de años yo vengo revaluando fuertemente esas premisas ecologistas porque he encontrado un montón de inconsistencias en esa línea de pensamiento, sin embargo, dado que estaba asistiendo al Primer Seminario Internacional de Economía Austriaca y Heterodoxa, quedé aún más conmocionado. Literalmente Johana Uribe no me dejó dormir.

Lawrence White un intelectual realmente verde!!!

Ahora bien con esas frases dándome vueltas volví esta mañana a la última jornada del seminario, y aunque la primera conferencia de Adrián Ravier sobre la pendiente positiva de la curva de Philips fue espectacular y sobre eso valdría la pena comentar mucho, lo cierto es que Johana Uribe siguió ocupando parte de mi mente libertaria por encima de la relación entre desempleo y la inflación.

Ahí apareció para cerrar sus exposiciones en el seminario Lawrence White, figura principal en la defensa del Free-Banking, o dicho de una manera más radical: opositor principalísimo de la banca central en todo el planeta.

Su exposición no tenía nada que ver con el calentamiento global o el movimiento ecologista pero me permitió una comprensión muy valiosa sobre que significa preocuparse realmente por el planeta.

“Waste!!!” … fue la palabra que usó Lawrence White al hablar de lo que había pasado en el auge económico en EEUU gracias a las políticas de la Reserva Federal de la mano del populismo viviendista que le dieron vida a Fannie Mae y Freddie Mac.  “Waste!!!” “Waste!!!” “Waste!!!”… una palabra dicha con indignación…  y dolor… mientras nos contaba sobre los barrios vacíos que había alrededor de Las Vegas.

Un enfasis muy concreto que expresaba la visión teorica de la escuela acerca del sobre-consumo y mala-inversión que habían sido los efectos reales de estimular la economía a través de una tasa de interés artificialmente baja… además de eso White volvía una y otra vez a los problemas de querer ignorar la relación entre la oferta de ahorros y la demanda de préstamos en la economía.

Ambos temas reiterados también por Ravier en sus exposiciones pero que hasta el momento no se me habían presentado tan fuertemente como el ataque antiplanetario de la manipulación expansionista.

Por eso fue que en ese momento se conectaron varias ideas, se me aceleró el corazón y volví a pensar en Johana Uribe, bueno más que en ella, en los intelectuales que han querido “salvar” al planeta con inconsistencias.

¿La tecnología contamina el planeta? Nada de eso! Todo lo contrario!

La tecnología se genera a través de bienes de capital que buscan hacer más con menos, en ese proceso,  lo que hacen es precisamente proteger los recursos escasos que hay en la naturaleza. Y no pueden ser generados esos bienes de capital sino del ahorro, es decir de la disminución del consumo en el tiempo presente.

Luego la tecnología en general, no solamente la “verde”, es amigable con el medio ambiente tanto en el presente cuando se ahorra,  como en el futuro cuando se aumenta la eficiencia.

Sin embargo, para que esto sea cierto, más que la acción autoflagelante de los reciclacionistas, lo que se necesita es que la relación entre el ahorro y la inversión sea verdadera, es decir que no esté distorsionada por el afán derrochador de quien quiere generar simpatías públicas a punta de política monetaria.

Por eso si uno piensa en ayudar realmente a que se usen de mejor manera los recursos naturales debería como Lawrence White (y  toda la Escuela Austriaca) combatir con precisión y coraje a los verdaderos generadores de “WASTE” en el planeta que son los bancos centrales.

Free-Banking is Green!!!

 

15 de septiembre del 2030. Después de casi una década se logra por fin la extinción de dominio de los bienes de las tabacaleras en Colombia y se declara ilegal el comercio de tabaco.

¿Imposible? ¿Por qué debería ser imposible? La libertad de expresión tanto de productores como consumidores de tabaco ha sido tan mal ejercida que desde el complejo de culpa han creado el escenario perfecto para ir poco a poco entregando a otros las decisiones sobre su pensamiento, cuerpo y propiedad.  Lo único que falta es el desenlace inevitable: la total ilegalización del comercio del tabaco.

La persecución policial de la cadena del tabaco ha llegado al límite de lo absurdo.  Prohibir la venta de cigarrillos al menudeo es una expresión aberrante de una cruzada que no comprende que el respeto por el otro empieza por el respeto de su propiedad.  Para los cruzados si una persona compra una cajetilla para fumarla esta mal, pero no es delincuente, pero si la compra para venderla de manera individual pierde los derechos de propiedad sobre el paquete, expone su persona a la persecución policial y el resto de sus bienes a expropiación.

¿Acaso no se dan cuenta los cruzados que cuando la ley hace tan fácil que alguien se convierta en delincuente el respeto por la misma se pierde con rapidez?. ¿O acaso para qué debe servir la ley?¿La ley no es para proteger la honra y los bienes de las personas?  ¿Y cuándo es la ley la que amenaza la honra y los bienes de las personas cómo hacen ellas para protegerse?

Bien puede un vendedor coger un paquete de cigarrillos vender de a uno, de a dos, de a tres, él sabe,  como todos sabemos,  que presta un servicio fundamental a la sociedad, ajusta la oferta a la demanda… especialmente para aquellos que fuman poco o de vez en cuando. Cegados por su presunción de bondad los cruzados no se dan cuenta que al atacar la venta al menudeo persiguen precisamente a quienes más favorecen la moderación en el consumo de tabaco.  Consecuencia no intencionada de querer imponer el bien a garrotazos.

¿Por qué prohibir la venta al menudeo? Precisamente porque quienes la ejercen son los que tienen sus libertad de expresión más violentada. En la cadena del comercio del tabaco son los que tienen la voz más débil.

¿Sin embargo quien los puede defender cuándo hasta los grandes productores han sido violentados en su libertad de expresión? Finalmente si ellos no pueden decir lo que realmente piensan a través de su propiedad, ¿por qué si podrían hacerlo los que tienen más que perder?.

¿Cómo puede el vendedor de la esquina defender el derecho de vender su paquete por unidades cuando el productor tiene que soportar imágenes impuestas sobre sus cajetillas de cigarrillos?

Si se puede imponer al propio productor el que hable mal de si mismo a través de sus productos el resto es coser y cantar.

A través de la ley se puede obligar a un país para que sea un espacio sin humo pero eso no implica que sea libre.

OTRA VEZ

Me lo repitió varias veces esa noche, como si fuera la primera vez que lo escuchara, como si necesitara que le quedara claro a la humanidad entera dejándomelo claro a mí: “Para mi lo físico no es lo más importante, a mi me importa mucho más lo espiritual, lo que hay por dentro”. Esa frase, parecida, la misma, casi igual, la había escuchado tantas veces, en tantas versiones, en tantos sitios, de tantas mujeres, de amigas con derechos, con izquierdos, fugaces y de toda la vida. Pero esa noche, no era la noche para debatirla, para refutarla, para desenmascararla en toda su maldad. Sonreí, cerré los ojos y aguante.

La primera vez que fui consciente de esa frase, la primera vez que se me revolvió algo por dentro, fue cuando una amiga me dijo: “Si tan solo me hubieras conocido entonces, pero decidí que si alguien me quería, tenía que ser por lo que soy por dentro y no por como me veo, por eso engordé, para evitar tantos hombres huecos que solo se fijan en lo externo”.

Admito que esa frase tiene sentido, tiene sustento, no es para nada inútil, tonta o superflua. Al contrario, sintetiza profundamente demasiadas confusiones y malas experiencias. Pareciera en un primer acercamiento una frase similar a la del Principito “lo esencial es invisible a los ojos, tan solo se ve con el corazón”. De hecho, yo creo que muchas de las mujeres a las que les he escuchado algo parecido, sin saberlo, están hablando marcadas filosóficamente por Saint  Exupary.

Pero una cosa es decir que lo esencial se ve con el corazón, a decir que no hay que tener en cuenta lo que se ve con los ojos, y es más, una cosa es decir, que lo esencial se ve con el corazón y otra muy distinta que algo es más bello para el corazón mientras más feo sea para los ojos.

El debate no es nuevo, ni se lo inventaron mis amigas, al contrario, todos de alguna forma hemos hecho parte del mismo, aunque no siempre de la misma manera. El debate es antiguo, muy antiguo, y tiene que ver con la forma en que se entiende la relación entre el espíritu y la materia. ¿Están en guerra? ¿Pueden vivir en armonía? ¿Se desarrolla la materia subyugando al espíritu? ¿Se desarrolla el espíritu subyugando la materia?

Este blog esta hecho para denunciar el acoso cultural y legal que impide que las mujeres puedan vestirse o desvestirse como quieran, y por supuesto, he encontrado que la prenda que mejor integra ese nivel de acoso es el bikini, no solamente porque desafía estándares de decencia, sino porque además es la prenda más egoísta que puede tener la mujer. Broncearse es un acto hedonista demasiado intimo y personal. Lo es para las mujeres, pero también para los hombres. Sin embargo, no se han desarrollado poderosas represiones filosóficas, morales o religiosas alrededor del tipo de ropa que usamos o  la cantidad de piel que desnudamos, los machos.

Por eso es que la frase de mi amiga esa noche me incomodó tanto, aunque claro ella no tenía porque saberlo, o si tenía, pero no esa noche.

JUSTICIA

Ahora soy mucho más consciente que esa lógica, la de que importa sobre todo lo interno pero no lo externo, es con la que se ha promovido la represión de los sentidos, sensaciones y realizaciones.

Una represión que se hace más fácil cuando la victima la acepta a través del complejo de culpa. Culpa por tener, por poder mostrar, por hacer sentir, por poner a vibrar. Y cuando las victimas aceptan su culpa, validan la regla moral, y por lo tanto permiten que desde afuera se les pueda reprochar porque tienen, muestren, hagan sentir y pongan a vibrar.

Es la mujer hermosa, que no quiere hacer sentir mal a su amiga fea, la que alimenta la envidia y después se sorprende por la falta de lealtad. Es la mujer hermosa, que se cubre para no despertar reacciones exageradas de los hombres compulsivos, la que refuerza el patrón irracional de la testosterona. Es la mujer hermosa, que se quiere volver fea para que puedan fijarse en su inteligencia, la que acentúa el cliché de que la belleza nunca va acompañada de una buena cabeza.

Una mujer hermosa inconforme por su propia materialidad, rebaja la calidad espiritual de todos los que con ella se relacionan, pero especialmente, de ella. Una mujer hermosa inconforme con la materialidad en general, alimenta la hostilidad contra ella misma,  dándole la razón a los que confunden lo anti-material con un supuesto desarrollo espiritual.

La belleza como la riqueza se expresan en lo material y se perciben por los sentidos, es parte de la esencia de ambas cosas no pasar desapercibidas, y ambas reflejan, el verdadero desarrollo espiritual de una persona o una sociedad. Solo el desarrollo espiritual permite hacer justicia, y justo es, que lo bello no tenga que pedir disculpas por serlo. Como tampoco es justo, que los demás nos disculpemos por decir que lo bello, es bello. O lo que es lo mismo, que cuando lo vemos, tengamos que quedarnos callados.

Que yo no haya dicho todo lo que pensaba esa noche, fue un acto de injusticia, con mi amiga, y con todas las que son tan, o más bellas que ella.

Dice la biblia, que el que sabiendo hacer lo bueno,  no lo hace, le es por pecado, yo pequé esa noche por no haber sido un defensor radical de la belleza, y de la materialidad, que es justamente donde ella se expresa.

La Clave

Estábamos casi mil personas en el teatro, habíamos llegado de diferentes partes de la ciudad, era un evento maravilloso, una vez cada tres meses se reunían las diferentes iglesias, y se hacía una gran jornada, donde se mostraba con contundencia, el efecto de la estrategia descentralizada para el crecimiento de la congregación porque se veía como múltiples talentos se estaban formando en cada uno de los ministerios.

Muchos de los más jóvenes nos conocíamos, y  nos extrañábamos.  Las distintas actividades que se realizaban para que conociéramos, y compartiéramos, con otras personas que se estaban formando con valores similares, daban su fruto. En unos más que en otros, por supuesto.

Sin embargo, de ese día el recuerdo más profundo que tengo es un breve pasaje del pastor de una de las sedes. Un mensaje que retumbó para siempre en mi memoria, más allá del tema general del sermón o los pasajes de la biblia que utilizó, o las canciones que cantamos.

En un momento de la explicación de los pasajes que había escogido, dijo con increíble seriedad y serenidad: “…y desde ese día,  cada vez que veo las piernas de otras mujeres, me acuerdo de las piernas de mi esposa”.

Para esa altura de mi vida llevaba yo poco más de siete años de haber asistido a diferentes eventos, cultos, espacios de oración y meditación con diferentes objetivos espirituales, pero creo que ninguno mensaje me marcó tanto como ese.

“… y desde ese día, cada vez que veo las piernas de otras mujeres, me acuerdo de las piernas de mi esposa”.

Si tengo que encontrar una fuente de inspiración intelectual para este blog de bikinis en lo profundo de mi ser, creo que esa frase sería la clave.

Había afirmado en el post anterior, que: “El bikini es la bandera que mejor expresa la victoria de la razón sobre el instinto.”

Y tengo muy buenos argumentos para sustentarlo, de hecho, esta serie de entradas sobre “el bikini vs la exuberancia irracional” es precisamente el escenario para sustentar esta postura desde diferentes angulos, para que quede claro que solamente las sociedades más racionales, y por lo tanto civilizadas,  pueden  disfrutar del uso extendido del bikini.

En ese proceso de organizar los argumentos a favor del bikini como expresión de la victoria de la razón sobre los instintos, fue que esa frase maravillosa,  conocida en pleno furor hormonal de mi vida, emergió para recordarme en que momento las bases de esta idea se habían desarrollado.

El Exorcismo

En un contexto cliché, uno se imaginaría a un líder religioso, cura, pastor, rabino, imán, hablando sobre las faldas cortas, pero acusando a las mujeres de indecentes por usarlas, y denunciando que el largo de  la tela puede servir como instrumento de medición sobre el nivel de santidad o abominación de la sociedad, y obviamente, de la propietaria.

¡Maldita seas minifalda!

¡Va de retro rodillas desnudas!

¡Aléjense de nosotros impuras pantorrillas!

¡Medias de Nylon,  invento del mismo Belcebú, arrepiéntanse!

Quizás, aunque un poco caricaturesco, en el mundo entero, durante muchísimas generaciones, este tipo de discursos en contra de la exposición de la piel femenina, fueron la esencia de los sermones religiosos.

Por eso es que para un adolescente como era yo en ese momento, un discurso diferente fuera tan iluminador.

Deformado entre semana por el colegió católico donde estudiaba, y el fin de semana en la iglesia protestante a que asistía, el miedo al sexo, que no era otra cosa que el miedo a mi mismo, a mi cuerpo, a mi carne, a mis instintos y pasiones, se hacía más profundo.

Yo le debo muchas cosas tanto al colegio como a la iglesia, pero es claro que en temas sexuales, y quizás en lo más espirituales, terminé desarrollando algo que hoy considero buen criterio, más a pesar de ellos, que por su merito.

Con excepción, por supuesto, de esa frase tan poderosa del pastor de aquel domingo.

“… y desde ese día, cada vez que veo las piernas de otras mujeres, me acuerdo de las piernas de mi esposa.”

Una frase elegante, que hablaba bien tanto de las piernas de las demás mujeres, como las de la esposa del pastor, pero sobre todo, de la mente de él, y su compromiso con buscar la mejor manera en que sus instintos fueran guiados por su voluntad, su amor y su razón.

El día de hoy, después de haber leído algunas cosas, podría decir que el pastor sin saber, estaba construyendo un poderoso anclaje erotico-afectivo a favor de su pareja, capaz de reforzar su matrimonio… y de paso llenarlo de buenos momentos, imágenes y recuerdos, mientras estaba lejos de la mujer que amaba.

En vez de perseguir a las mujeres, en vez de convertirlas en victimarias de su propia culpa e indulgencia, él se hizo responsable de las consecuencias de las cosas que veía y hacía.

El Hombre Maduro

Me lo he imaginado , recién comenzando su proceso espiritual, mirando en cualquier centro comercial, las piernas de mujeres hermosas, y dándose cuenta de que eso no era lo que quería de si mismo. Expuesto una y otra vez a la misma situación, y reconociendo que como hombre es natural que sus instintos lo hagan sentir placer por ver las piernas femeninas, fue llevando su impulso primario, a una dinámica en la que apoyara sus valores, y no que los destruyera.

El primer día que el pastor asoció unas piernas de mujer con las de su esposa, debió sentir la satisfacción de las pequeñas victorias cotidianas que alimentan el autoestima. Mucho más cuando se dió cuenta que podía servir de ejemplo e inspiración para muchos otros, adultos o en proceso de llegar a serlo.

Yo sé, algunas amigas dirán que le estoy prestando demasiada atención al simple hecho de ver unas piernas, que si fue tan difícil para el pastor no pensar en otras mujeres diferentes a su esposa, es porque es solo otro hombre más, o peor aún, uno más morboso que el promedio.

Ese pensamiento puede emerger,  porque en la frase al mencionar la palabra esposa, se podrían distraer con un supuesto énfasis en la fidelidad, que se supone obvia, evidente y fácil cuando se ama.  No es esa mi intención. No es la fidelidad lo que me parece importante en este momento.

Lo que me parece importante, es la forma madura con la que un líder espiritual, lejos de condenar la exposición de la piel femenina, mostró con contundencia que lo importante pasa al interior del cerebro masculino.

La salida fácil, la de la indisciplina mental, ha sido negar la legitimidad de las sensaciones, y la forma en que ellas alimentan nuestros instintos, por eso, por indisciplina mental, es que los místicos, prefieren imponerle vestidos a las mujeres que imponerse buenos hábitos mentales a si mismos.

Es el misticismo el que enfrenta a muerte la carne contra el espíritu, los instintos contra la razón… y en ese proceso… quienes lo siguen viven entre la indulgencia, la culpa y la represión.

EL ENCUENTRO

¿Qué estas haciendo ahora?. Me preguntó mi amiga después de que nos saludamos en frente del cine donde por casualidad nos habíamos encontrado.

Tenía en mi cabeza muchas respuestas a esta pregunta, y todavía no me sentía cómodo con ninguna, de alguna manera siempre que contaba una parte de lo que hago me era difícil no terminar encasillándome detrás de alguna etiqueta.

Cuándo contaba que estoy escribiendo un libro, entonces el comentario que seguía era casi siempre: “¿eres escritor? ¿estudiaste ciencia política? ¿yo me acuerdo que a ti te gustaba todo eso?”. Y yo respondía después: “No, yo soy ingeniero civil”.

En ese momento algún gesto de desaprobación aparecía, o bien porque les parecía un desperdicio que no me dedicará a la política, o bien, y sobre todo por eso, que no me dedicara a la ingeniería.

En mi cabeza yo tenía clara la historia de cómo se integraba mi proceso actual de escribir un libro con la ingeniería civil. De hecho, creo que nunca he sido más ingeniero civil que ahora, sin embargo la conexión es larga, y estas conversaciones inesperadas no lo permiten.

Por eso, como no queriendo profundizar pero tratando de ser decente y pasar por educada, ella dijo: “¡Qué interesante!, y ¿sobre qué estas escribiendo?”.

No pude dejar de pensar que con esa pregunta ella evitaba quizás consciente o inconscientemente la explicación.

“Estoy escribiendo sobre Capitalismo y Liberación Femenina”. Le respondí, aún sabiendo que eso ayudaba menos a aclarar la clase de ingeniero civil que soy yo.

Y bueno, esa respuesta generalmente provoca más gestos de desaprobación. A las mujeres que se consideran de derecha la liberación femenina no les termina de gustar, y a las mujeres que se consideran de izquierda el capitalismo les disgusta muchísimo.

También sabía que esa respuesta necesitaba una frase adicional, sin embargo, tampoco me había sentido cómodo con ninguna de las que había dado antes. Había visto como una aclaración sobre esa frase terminaba convertida en una tergiversación de mi mismo, así como también lo era responder que estaba haciendo ahora.

“Escribí un texto tratando de mostrar como el capitalismo puede servir para profundizar lo mejor de la liberación femenina, y poco a poco me di cuenta que sin capitalismo no hay liberación femenina.” Esta frase era quizás la que mejor complementaba la anterior, sin embargo, admito que no disminuye las malas caras de las mujeres que se creen de derecha o de izquierda frente a lo que hago, y a las que no les interesa la política o la ideología, pues, nada, era como pasar a comerciales.

Mi amiga miró incómodamente la puerta del baño de hombres, deduje que estaba esperando a alguien y que se estaba aburriendo.

EL LUGAR COMÚN

“También estoy escribiendo un blog sobre bikinis”. Le comenté sonriendo.

La cara de desaprobación desapareció inmediatamente, y sonrió con la complicidad de una celestina.

“¡Me imagino el blog!” comentó con la picardía que se permite en una relación de quienes se conocen de muchos años.

“¿Cómo te lo imaginas?”. Le pregunté aprovechando que había captado su atención, que estaba sonriendo, y que por supuesto me encanta siempre tener nuevas ideas para escribir en el blog, aunque no lo haga tan a menudo como quisiera.

“Pues yo creo que es un blog de mujeres en bikini para que tu y tus amigos comenten sobre tetas y culos, voten fotos, compartan fotos, ¿o me equivoco?” Y esa frase tuvo el mismo tono, de “es que todos los hombres son iguales” que le conozco a “todas” las mujeres cuando se refieren a la sexualidad masculina.

“¡Te equivocas, pero no es mala idea!” Le respondí riéndome por dentro, porque el blog por supuesto no es para calificar fotos de mujeres en bikini, de hecho es un blog sobre bikinis pero escrito especialmente para mujeres.

En ese momento salió el novio, amigo, pretendiente, amante, mozo, no tengo ni idea, de mi amiga. Y después de la presentación mutua, que obviamente no traía la etiqueta de lo que eran ellos, él preguntó “¿Y de qué hablaban?”.

“Jorge Eduardo me estaba contando que tiene un blog de bikinis” Le dijo mi amiga a su pareja con una mirada de sexualidad adolescente.

“¡¡¡Uy que bueno!!! Mándeme la dirección por fa” Me dijo el amigo de mi amiga como si me pidiera que rotara la botella de trago en una fogata.

EL DESCUBRIMIENTO

“La verdad lo que yo busco con el blog es defender la libertad promoviendo el uso del bikini”. Y agregué: “Para mi el bikini es la bandera que mejor expresa la victoria de la razón sobre el instinto.”

Mi amiga y su amigo se miraron como midiendo el tiempo disponible que tenían para profundizar sobre ese tema.

“Interesante, tu siempre tan filosofo” Me dijo mi amiga.

“Igual mándeme la dirección” Me dijo el amigo de mi amiga.

Y nos despedimos disimulando la incomodidad por no haber estado en la misma frecuencia intelectual en ese momento.

Mientras me alejaba, me decía a mi mismo: “La próxima vez que alguien te pregunte que haces, vas a decir: soy vendedor de bikinis”.

Sin embargo, me había quedado muy marcada una idea, una idea que estaba gestándose dentro de mi durante mucho tiempo, y que expresaba con claridad la intuición que había detrás del blog:

“El bikini es la bandera que mejor expresa la victoria de la razón sobre el instinto.”

Y poco a poco, muchas piezas de un rompecabezas que venía armando empezaron a acoplarse de una manera fascinante…